Investigador de la USM: "La humanidad está enfrentada a su mayor desafío: una gran crisis ambiental planetaria"

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Investigador de la USM: "La humanidad está enfrentada a su mayor desafío: una gran crisis ambiental planetaria"

Para Francisco Cereceda, es efectivo que "somos la primera generación en sentir verdaderamente los efectos del cambio climático y la última que podrá hacer algo por evitarlo. Este es el mayor desafío que plantea la COP25".

Enorme es la responsabilidad que tiene nuestro país en la próxima Cumbre sobre el Cuidado Medioambiental y Cambio Climático (COP25), donde Chile servirá a fines de año como anfitrión de esta instancia, la más grande del mundo, recibiendo a delegaciones de todo el planeta para debatir sobre este candente tema.

En este contexto, el académico del Departamento de Química de la Universidad Técnica Federico Santa María y director del Centro de Tecnologías Ambientales de esa casa de estudios superiores, Dr. Francisco Cereceda, analiza el escenario actual en materia medioambiental y pone acento en las condiciones que Chile debe potenciar para situarse como referente en el área.

Especialista en contaminantes ambientales, el académico lidera investigaciones relacionadas al derretimiento progresivo de los glaciares -a través del laboratorio-refugio NUNATAK, instalado en Portillo-, así como también diversos monitoreos ambientales en el país.

-¿Qué desafíos nos pone la COP25?

- Sin duda, se trata de un desafío que representa una tremenda oportunidad para mostrarse al mundo como una nación que propone en materia de cambio climático y que propone cambios que, además de significativos, pueden ser ejemplificadores y replicarse en otras latitudes latinoamericanas y, por qué no, del mundo.

- ¿Cuáles son las capacidades o condiciones de Chile en materia medioambiental? ¿Estamos preparados para ser anfitriones de un evento mundial como la COP25?

- Chile tiene todas las condiciones para serlo. Es prácticamente sustentable en términos de energías renovables, lo que se podría traducir en una huella de carbono neutral para nuestro país. Tenemos también la capacidad de dar un ejemplo respecto del cuidado de nuestros ecosistemas de montaña, en particular aquellas que son parte de la criósfera, es decir, todas las superficies blancas del planeta, incluidos los polos y las demás superficies de nieve y hielo, como las grandes cordilleras del mundo. Esto está representado por la cordillera de los Andes y la Antártica chilena, donde la protección de nuestros glaciares es, además, una forma de hacer frente al cambio climático por el rol que juegan en el balance radiativo del planeta, enfriándolo. En otras lides, ya hemos demostrado que a pesar de ser un pequeño país en el fin del mundo, podemos dar grandes pasos, por ejemplo, en la creación de áreas marinas protegidas y parques marinos, alcanzando la cifra de 1,4 millones de kilómetros cuadrados de nuestro mar completamente protegido y constituyéndose en el país con más zonas de este tipo protegidas del continente y un líder mundial en la conservación marina, lo cual también tienen directa relación con el cambio climático, pues el océano es el principal reservorio y sumidero de los gases de efecto invernadero.

 

MATRIZ ENERGéTICA

Otro ejemplo importante se ha dado en materia de incorporación de energías renovables en la matriz energética del país, en la cual en unos pocos años se han introducido plantas de generación de energías fotovoltaica que han obligado a ralentizar la desenfrenada carbonización energética que se venía desarrollando en años pasados; y lo que es más importante, esta transformación energética se ha hecho sin subsidios, un ejemplo para muchos países.

- Sin embargo, pareciera que nuestro país tiene un camino que avanza en paralelo con las llamadas "zonas de sacrificio". A ojos de la opinión internacional, ¿podrían estas convertirse en nuestro patio trasero?

- Los sectores llamados zonas de sacrificio pueden aparecer a los ojos del mundo como un terreno abandonado en temas medioambientales. Efectivamente, estas zonas industriales, mayormente minero-energéticas, componen una combinación letal que se relaciona intrínsecamente y que se replican a lo largo del país, pese a los avances que se ha hecho en materia de normativa ambiental.

-¿Podemos fomentar la industria y, a la vez, evitar los efectos de la contaminación y, por ende, del cambio climático?

- En mi opinión, esto es factible. Sin embargo, para lograrlo necesitamos aplicar todos los conocimientos que hemos sido capaces de generar como humanidad hasta ahora, los mismos que nos han llevado al desastre del que estamos hablando. En otras palabras, en muchos ámbitos industriales actualmente existe la tecnología para producir "bienes y servicios" generando las mínimas emisiones, siendo además sostenible en el tiempo. No obstante, esto muy probablemente es más caro que hacerlo de la manera en que lo estamos haciendo hasta ahora. Por lo mismo, en un escenario de mayores tecnologías limpias y sostenibilidad habrá que cambiar también la visión del lucro o del beneficio económico y caminar hacia una actitud más ética y moral respecto de la explotación de los recursos naturales para la supervivencia de la especie.

- ¿Cuáles son los efectos del cambio climático que hoy podemos percibir como humanidad?

- Lamentablemente, esto es cada vez es más fácil de observar en Chile. Ejemplo de ello son los frecuentes desastres naturales que hemos experimentado últimamente desde la megasequía que nos afecta desde hace ya más de 10 años, pasando por lluvias torrenciales y aluviones en el desierto más árido del mundo, lagos glaciares que se vacían en la Patagonia, incendios forestales cada vez más extensos y frecuentes, lluvias más intensas, pero en periodos muy cortos, por nombrar los más relevantes.

- ¿Es la COP 25 una oportunidad para Chile y su articulación con el mundo en esta materia?

- Vamos a tener cambios importantes en el futuro en relación a la vida tal y como la conocemos. Hoy día la humanidad está enfrentada al mayor desafío que ha tenido hasta la fecha, que es reaccionar ante esta crisis ambiental planetaria de manera conjunta y global. Por primera vez la humanidad entera deberá actuar de manera unida y generosa para realizar las acciones para frenar el cambio climático y mitigar sus efectos residuales, este es el mayor desafío que plantea la COP25. Nosotros somos la primera generación en sentir verdaderamente los efectos del cambio climático y la última que podrá hacer algo por evitarlo. Y si no estamos a la altura como sociedad para enfrentar ese desafío, es posible pensar que, probablemente, desaparezcamos o merezcamos desaparecer como especie.

 

Fuente : http://www.mercuriovalpo.cl/impresa/2019/06/12/full/cuerpo-principal/18/

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